Equipo UN OCHA

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Tras el estallido de la crisis en Libia, la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) contó con el servicio de centenares de voluntarios en línea para que crearan y mantuvieran un mapa virtual con información en tiempo real sobre lo que ocurría en el país. El mapa de crisis de Libia proporcionó a las organizaciones de ayuda humanitaria datos tales como las necesidades sanitarias, las amenazas contra la seguridad o los movimientos de refugiados, esenciales para planificar las respuestas.
Junto con la Stand By Task Force (SBTF), un grupo organizado de voluntarios en línea expertos en la elaboración de mapas de crisis que ha lanzado el mapa, OCHA organizó a los voluntarios en diferentes equipos de tareas. El equipo de monitoreo de medios extrajo y editó información de los medios en línea tradicionales y sociales, incluidos los blogs, Twitter y Facebook. El de voluntarios de geolocalización identificó las coordinadas de GPS para incorporar esta información en el mapa. El equipo de verificadores era responsable de corroborar la exactitud y validez de los informes, y el de análisis generó tendencias, gráficos y agrupaciones de eventos actualizados que fueron puestos a disposición de Naciones Unidas.
La colaboración en línea, basada en Skype, Google Docs y un sitio web para la gestión de voluntarios, alcanzó un alto grado de eficiencia gracias la arquitectura modular de los equipos y a los flujos de trabajo, los procesos y los protocolos implementados.
“Estos voluntarios han trabajado sin descanso y bajo mucha presión para que el mapa de crisis de Libia saliera lo mejor posible. Han llevado a cabo una labor que no hubiera sido posible sin ellos”, afirma Andrej Verity, Gerente de Información de OCHA. “Una versión separada del mapa fue puesta a disposición al Programa Alimentario Mundial (PAM), el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), la Cruz Roja, USAID y otras organizaciones”.
Estella Reed fue una de las voluntarias en línea que coordinaron el equipo de monitoreo de medios, formaron a nuevos voluntarios, planificaron horarios, ayudaron a definir los flujos de trabajo y establecieron pautas de acción. Al final del proyecto también colaboró en el equipo de análisis: “Este trabajo me abrió los ojos. Es enorme el contraste entre el sufrimiento y la tristeza terribles causados por el hombre, y las nuevas tecnologías, la rapidez con que la tecnología evoluciona y puede utilizarse para fines positivos, y el asombroso compromiso de la gente dispuesta a dedicar gran parte de su tiempo para ayudar a los demás”.














