Equipo La ferme aux arbres de Dekese


Alex Théodore Kambou, Ali Siribie, Bernard K. Allouan
 

2011_dekeseLa ONG La ferme aux arbres de Dekese trabaja para dar apoyo a la población de esta región remota de la República Democrática del Congo devastada por la guerra. Tres expertos informáticos ayudaron a la organización a desarrollar un software para recopilar y analizar datos relacionados con la población. La herramienta está adaptada al contexto geográfico y mejorará la capacidad de la administración local para planear e implementar proyectos de promoción del desarrollo socioeconómico de la región.

“El resultado superó las expectativas de la ONG”, afirma Antoine Ndondo, coordinador de la colaboración. “El director territorial está ansioso por ver la tan esperada informatización de los registros civiles de la región. El gobierno central de Kinshasa, que contactamos para que ayudara en la implementación del proyecto, está muy interesado en la versión beta que se encuentra en evaluación. Se está estudiando extenderla al distrito de Kassai Occidental, donde residen unos dos millones de personas”.

Los jóvenes de Dekese tomaron la iniciativa de formar una asociación para ayudar en la introducción de datos. “Hay nuevas esperanzas y una vida social en evolución”, dice Antoine para explicar esta participación juvenil.

Durante la colaboración, desórdenes y conflictos en los países de origen de los voluntarios (Burkina Faso y Côte d’Ivoire) plantearon retos inesperados. La falta de teléfono y conexión a internet fue tan sólo uno de los muchos problemas que los voluntarios tuvieron que afrontar.

El voluntario en línea Bernard K. Allouan, ingeniero proyectista de informática de Côte d’Ivoire, perdió parte de sus pertenencias y su ordenador portátil, pero una vez estabilizada la situación consiguió recuperar las copias de seguridad de sus archivos. “Con el trabajo voluntario, y en particular con este proyecto, me he dado cuenta de lo mucho que necesitamos la ayuda de los demás. Si la región para la que se concibió el proyecto es una de las más aisladas del mundo debido al conflicto, ¿cómo podía mostrarme indiferente cuando provengo de un país que recientemente ha sufrido 10 años de guerra?”

“Existe cierta satisfacción y alegría al saber que has sido de ayuda para otros –gente que ha perdido toda esperanza, por ejemplo– que, debido a tus acciones, pueden ver ahora la luz al final del túnel”, dice para explicar su experiencia Ali Siribie, que trabaja como Subdirector en el Departamento de Informática del ayuntamiento de un distrito de Burkina Faso.

El contexto sociopolítico añadió una nueva dimensión a la colaboración: “Los otros dos voluntarios eran de un país que muchos han acusado de ser la raíz de los problemas del mío, pero hemos tenido que superar estos prejuicios y darnos cuenta de que ninguno de nosotros tenía la culpa de las vilezas de nuestros políticos”, dice Bernard K. Allouan.

Alex Théodore Kambou, consultor informático para la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) en Burkina Faso, resume así su experiencia como voluntario en línea: “Aprendes mucho y consigues compartir tus conocimientos, enriqueciéndolos con el conocimiento y la experiencia de otros”.
 

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